sábado, 8 de octubre de 2011

Esperando(te)

¿Qué puedo acariciar ahora,
Salvo este baso de 43 que subraya mi soledad.?
El teléfono me llama para decirme que esta noche no llamará nadie.
El reloj, de esos de cocina, corre hacia la madrugada
Y el vecino me confiesa a orgasmos que esta noche no está solo.

Salgo bohemio a una ciudad registrada por el viento
y los charcos helados de invierno, resquemores de que ha llovido.

Donde estan las putas para desenpitonarme los pezones,
Estacaos en una franela de cuadros desilachada,
Como todas las jodidas horas que me faltan para verte.
Porque lo se, y lo noto, que les falta algo.
Que puto frío.

Venga, no nos pongamos melancólicos.
Solo es un día, me dices.
Y me creo que sea poco.
¿Pero quién dice que no se me haga largo?
¿Quién dice que no se me haga jodidamente largo?

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